EL GLAUCOMA

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El glaucoma es la segunda causa principal de ceguera en el mundo y la primera irreversible. Se calcula que hay alrededor de 68 millones de personas que lo padecen de las que el 10% ya son ciegas y menos de la mitad del total no saben que lo padecen.

Se trata de una enfermedad traidora ya que, en la mayoría de los casos, no da síntomas y sin embargo la pérdida visual irreversible que ocasiona podría prevenirse con un control y tratamiento adecuados. Los estudios complementarios como un simple fondo de ojo, el campo visual computarizado y la tomografía ocular de alta resolución (OTC) del nervio óptico así como la aparición de nuevos medicamentos y nuevas técnicas quirúrgicas han constituido enormes avances en su control y tratamiento. Tienen mayor riesgo de padecer glaucoma las personas con antecedentes familiares de la enfermedad, los diabéticos, los que padecen miopía elevada, los mayores de cuarenta años y los que han padecido un traumatismo ocular.

Precisamente el glaucoma postraumático muchas veces es muy difícil de controlar por la desestructuración de las vías normales de drenaje del ojo afectado y en muchas ocasiones debe recurriese al tratamiento quirúrgico.

Hasta hace pocos años el tratamiento quirúrgico del glaucoma postraumático consistía en la trabeculectomía, intervención consistente en realizar la sección de una pequeña porción del trabeculum (vía de drenaje) de tal manera que el fluido ocular drene por debajo de una lengüeta escleral o bien, en casos más complicados, mediante válvulas. Dichas técnicas suelen ser efectivas pero en un elevado porcentaje de casos se obstruyen y deben reintervenirse, no siempre con éxito.

Hace tres años en el quirófano de Mutua Balear fuimos innovadores en la introducción de un nuevo tratamiento quirúrgico para glaucomas de difícil control, como son los debidos a un traumatismo o patología inflamatoria ocular grave. Consiste en la colocación de un novedoso dispositivo denominado EXPRESS que se coloca debajo del flap escleral como en una trabeculectomía, pero con la gran diferencia de que no se toca ni se tiene en cuenta el trabaculum. El dispositivo tiene un tamaño de un milímetro y por ello viene con un dispositivo de inserción debido a que, por sus dimensiones,  es muy difícil de manipular.

Los excelentes resultados en los casos complicados nos animaron a realizar dicha técnica con los glaucomas crónicos normales dado que se trata de una técnica reversible.