ALIMENTOS QUE PROTEGEN LA SALUD

Existen numerosos alimentos que ayudan en la prevención de enfermedades o reducen el riesgo de padecerlas. Descubre cuáles son aquí

Existen numerosos alimentos que ayudan en la prevención de enfermedades o reducen el riesgo de padecerlas.

A pesar de que interactúan factores genéticos, hormonales y hábitos de vida no saludable, una alimentación inadecuada perjudica la salud.

La dieta diaria recomendada debe contar con alimentos funcionales y la clave se encuentra en los compuestos químicos de estos alimentos y fundamentalmente en los antioxidantes.

Un antioxidante es una molécula capaz de retardar o prevenir la oxidación de otras moléculas. Las reacciones de oxidación pueden producir radicales libres que comienzan reacciones en cadena que dañan las células. Por este motivo los antioxidantes son agentes reductores tales como los tioles o polifenoles. Algunos alimentos ricos en antioxidantes son, el tomate, la coliflor, el brócoli, la berenjena, el jengibre, etc.

A continuación detallamos los beneficios de algunos de los más comunes:

El tomate: rico en licopeno y tomantina, tiene una alta capacidad antioxidante que retrasa los procesos de degeneración celular.

Te verde: rico en polifenoles contiene muchas propiedades que favorecen al organismo.

Trigo: la fibra del pan y cereales integrales como el centeno aceleran el tránsito intestinal y arrastran las sustancias nocivas que puede haber en el conducto digestivo.

Brócoli: el sulforafano y los isotiocianatos son dos antioxidantes reconocidos científicamente como agentes quimio-protectores contra el cáncer.

Granada: es rica en ácido cítrico (desinfedtante, alcaliniza la orina y potencia la acción de la vitamina C) málico, flavonoides y taninos que son sustancias con propiedades astringentes y antiinflamatorias.

Cúrcuma: es uno de los ingredientes del curry amarillo y constituye uno de los antiinflamatorios naturales más potentes. Tiene cualidades antitrombóticas, hipocolesterolemiantes, hepatoprotectoras, antimicrobianas, antioxidantes y anticancerosas.

Aloe vera: tiene un alto contenido en germanio que ayuda al sistema inmunológico. Setas: muy comunes en la medicina oriental.

 

 

LA PIEL Y LA ALIMENTACIÓN:

 

Una buena hidratación y el consumo de frutas mejoran notablemente el estado de la piel. Con una dieta variada, la adecuada ingesta de líquidos, vitaminas A, C y E y minerales como el selenio, el zinc o el hierro favorecen la protección de la piel expuesta al sol, en épocas estivales. Todo ello tiene que ir acompañado de una buena protección solar y a ser posible (y si se trata de trabajos al aire libre) evitar las horas más intensas del mediodía.

Los alimentos con sustancias antioxidantes bloquean el efecto dañino de los radicales libres y moléculas que provocan efectos negativos para la salud. Además las vitaminas A y C son nutrientes de la piel y mejoran, por lo tanto, su estado y aspecto. Por ello no es conveniente tener exposiciones incontroladas al sol y consumir alimentos ricos en vitaminas y antioxidantes que se encuentran en frutas, cítricos, verduras, vegetales verdes, leguminosas, salvado, germen de trigo, lácteos.

La piel, para mantenerse en un perfecto estado de salud, necesita una dieta que asegure el aporte necesario de todos los nutrientes básicos.

Los alimentos ricos en beta-carótenos ayudan a combatir la oxidación de la piel, mejoran su elasticidad y la protegen mejor contra el daño solar. Está presente en las frutas y verduras de color naranja oscuro como la zanahoria. En cualquier caso la alimentación sana no es suficiente prevención para protegerse del sol, si trabajas en el exterior tienes que tener en cuenta que cuando los rayos del sol llegan a la superficie de la tierra chocan, rebotan y finalmente llegan a la piel (aunque parezca que no estamos expuestos).

De las diferentes superficies es importante saber que la nieve refleja el 85% de la luz, la arena de la playa el 17%, la espuma del mar el 20%, la hierba el 10% y el asfalto el 2%.

Hay que extremar la precaución sobre todo en personas con un fototipo cuténeo bajo, la estación del año o la hora del día. Cuando se tiene un oficio que se desarrolla al aire libre, además de todo lo expuesto, hay que tener en cuenta que las radiaciones infrarrojas son las responsables del golpe de calor y de las insolaciones que provocan síntomas como mareos, sudor, fiebre, vómitos malestar en general. Para evitarlo hay que ingerir líquidos y utilizar cremas solares con grado de protección alto.