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jueves, 01 octubre, 2026
Una pausa para volver al presente cuando el día se acelera
Detenerse unos instantes, notar el cuerpo y observar el entorno puede ayudar a recuperar el foco en momentos de tensión. Es un recurso de apoyo, no una obligación de estar siempre en calma.
Hay días en los que pasamos de una tarea a otra sin apenas detenernos. Una conversación difícil, una acumulación de pendientes o una preocupación pueden hacer que resulte más complicado concentrarse. En esos momentos, dedicar unos instantes a observar lo que ocurre puede ser una forma de hacer una pausa antes de continuar.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluye ejercicios de anclaje al presente en su guía de manejo del estrés. La propuesta consiste en reconocer pensamientos y emociones, conectar con el cuerpo y volver a prestar atención al entorno y a la actividad que estamos realizando.
Una pausa en tres pasos
Primero, observa. Pregúntate qué estás sintiendo o pensando, sin exigirte cambiarlo de inmediato. Después, conecta con el cuerpo. Nota el apoyo de los pies en el suelo y deja que la respiración siga un ritmo cómodo. Por último, mira a tu alrededor. Identifica algunos sonidos, objetos o sensaciones y vuelve a la tarea que tengas delante.
Puedes probar esta pausa antes de empezar una reunión, después de una llamada exigente o al terminar la jornada. No necesitas hacerlo de una manera perfecta. Si una técnica de atención al presente te resulta incómoda, puedes dejarla y elegir otra forma de cuidarte.
Un apoyo, no un tratamiento por sí solo
La investigación sobre prácticas de atención plena muestra resultados prometedores para algunas personas, pero sus efectos varían y no todas las técnicas cuentan con la misma evidencia. Si el malestar es intenso, persiste o interfiere en tu vida diaria, solicita orientación a un profesional sanitario: una pausa breve no reemplaza la atención que puedas necesitar.

